
“- ¿Gestionas bien los residuos que generas en tu actividad?
– Sí, viene una empresa a recogerlos.”
Esta conversación suele ser habitual, y si no se está familiarizado con legislación ambiental, parece que todo es correcto. Pero cuando auditamos el cumplimiento de las obligaciones ambientales de las empresas, tenemos que asegurarnos del cumplimiento de lo establecido en la legislación aplicable (estatal y autonómica), y comprobar que las entregas al gestor de residuos se han realizado correctamente, que el gestor está autorizado para el tratamiento de ese residuo, que se han elaborado correctamente las hojas de aceptación y las hojas de control y seguimiento, entre otras cosas.
De no ser así, no quedamos exentos de responsabilidad, y la compartimos con la empresa que realiza la gestión al margen de la normativa vigente.
Cumplir con estas obligaciones tiene la misma importancia que cumplir con las obligaciones fiscales o de cualquier otro tipo, y el asesoramiento preventivo suele ser eficaz. No se pueden exponer los beneficios de la empresa al riesgo de cometer una infracción que se puede evitar fácilmente, poniendo en peligro el medioambiente.